No podemos negar que el auge de internet y las redes sociales han cambiado nuestra forma de vivir, desarrollarnos y nuestras perspectivas de futuro. Si nos fijamos en las personas que están a nuestro alrededor podemos ver que ese cambio es enorme: si un niño llora, se le pone el móvil delante con unos videos de YouTube, en las clases hay pizarras digitales y se empieza a extender uso de Tablet como material escolar,…

Cuando éramos pequeños

Aún recuerdo que cuando estaba en 2ºESO (hace ya un tiempo) para hacer trabajos usaba la Encarta, también la usaban mis compañeros de clase y la mayoría de los trabajos eran un corta pega de los artículos, dependiendo del año de la misma podías tener información más actualizada o no, si no venía la información que quería tenía que buscarla en las enciclopedias tradicionales y copiarla. Como no teníamos impresora en casa tenía que ir a u locutorio a imprimir, también hacia muchos trabajos a boli o con la máquina de escribir, dependiendo de lo que dijera el profesor. A principio del curso escolar la pregunta mágica de los profesores fue evolucionando según iban pasando los años de está forma: ¿Quién tiene ordenador? ¿Quién no tiene ordenador? ¿Quién tiene internet en casa? ¿Quién no tiene internet en casa?

No sólo he visto esos cambios, cuando iba al colegio empecé a usar Messenger, conseguí un teléfono móvil y había veces que la forma de comunicación era dar un toque y conectarse al Messenger para hablar, o un toque y bajas,… Ya estando en bachillerato tuve Tuenti y era la forma a través de la cual se quedaba con la gente de clase para todo (trabajos incluidos), en la universidad era prácticamente igual, hasta que los grupos de WhatsApp se volvieron algo indispensable para todo.

El mundo de ahora

Hoy en día hay niños que con 6 o 7 años se comunican a través del WhatsApp de sus padres con sus compañeros de clase e incluso hay quienes a los 8 o 9 años ya tienen su propio móvil, el avance de las nuevas tecnologías hace que sea casi un requisito obligatorio para cualquier cosa (hacer trabajos, quedar con los amigos,…) tener un móvil.

El acceso a las nuevas tecnologías no es algo malo y en contra de lo que haya que ir, es el uso incorrecto de las mismas lo que puede convertir un aliado de la enseñanza en algo peligroso y dañino para los adolescentes (niños de entre 10 y 18 años), porque cosas que ya sucedían cuando no había acceso a internet y ha una comunicación constante ahora se vuelven más peligrosas. Si cuando eras pequeño se metían contigo en clase, al llegar a casa te encontrabas en un ambiente seguro dónde ese acoso no se daba, pero ahora a través de internet el acoso en casa continua y tu propia casa deja de ser el lugar seguro que debería ser.

De la misma forma que se tiene acceso a vídeos e informaciones que pueden ser de gran interés educativo y cultural, se tiene acceso a contenidos dañinos para la salud física y mental de las personas.

¿A favor o en contra de internet?

Es una pregunta que os dejo para reflexionar, pero lo que realmente necesitamos pensar es si realizamos un buen uso o un mal uso de las nuevas tecnologías, ya que pueden ser aliadas o enemigas.