Perdonar es el camino, es dar alivio al alma, aceptar y seguir. Permitir que la vida fluya es una de las tareas más embrolladas [para algunos]. En ocasiones, es difícil desligarse de situaciones que, en su momento, hicieron daño, pero, no merecen seguir carcomiendo el corazón.


De acuerdo con el autor argentino y doctor en psicología, Walter Riso: “Acercarse al perdón es una experiencia que trasciende. Es un proceso por el cual la persona se transforma y aliviana la carga negativa del rencor…”.

Entonces, el perdón es una puerta que se debe abrir. Allí encontrarás el desapego por lo que te deteriora. Entenderás que no hay gesto de amor más grande que ser justo contigo mismo.

Perdonar y perdonarse.

¿Cómo perdonar?… Responder a esta pregunta es complicado, mejor pregúntate, ¿para qué guardar el rencor?

Reservar rencor es llenarte de energía negativa. Consiente que equivocarse es de humanos y que nada ni nadie merece condicionarte. Tú tampoco, deberías ser tu enemigo, recuerda que el perdón no es para quien lo recibe, es para quien lo ofrece.

Entonces, perdonar requiere que te atrevas a no ensalzar las experiencias amargas del pasado. Se trata de venerar tu vida, es la oportunidad de establecer una mejor relación contigo mismo y con los demás.

Cuando optas por perdonar, estás rompiendo con esas cadenas que te vuelven esclavo del dolor y el resentimiento. Te estás devolviendo la paz que necesitas para pensar y actuar con claridad.

Elige un modelo de perdón.

Prueba sentir compasión por el otro. Claramente, perdonar es algo que, a veces, se escapa de la razón y es un proceso difícil, pero, equivocarse es de humanos y, más que por el otro es por ti. Esto es un proceso de liberación.

Saca tiempo y reflexiona sobre esa ofensa, sea cual sea, ¿qué consigues dañándote?

Acaso crees que tu cuerpo es inmune a la censura de tu corazón… No, también se enferma. Ese dolorcito de cabeza que te da por darle vueltas y más vueltas al pasado, tiene solución. La herida debe sanar, el problema no tiene porque volverse un problema más grande, cuando sabes cuál es la medicina…

No eres coleccionista de resentimientos como para que archives momentos oscuros en tu corazón, deja escapar, siempre habrá una alborada que puedas vislumbrar.

¡Vacíate y llénate de cosas bonitas!