Si bien cada persona lo utiliza de una manera, cuando hablas de un diario personal la mayoría de las personas lo asocian al que usamos de niños para contar por qué nos hemos enfadado con nuestros amigos ese día. No obstante, en el cine lo hemos visto en diversas situaciones y contextos: vimos a Bridget Jones contarnos sus preocupaciones acerca de su último novio, a Noah Calhoun escribir en él la historia de su vida para Allie, e incluso a Tom Riddle dejar su alma (literalmente) en el suyo.

Pero, ¿qué es lo que tienen los diarios para atraer a tanta gente?

 

 

La escritura regular de un diario es una técnica muy recomendada por los psicólogos por sus múltiples beneficios para la salud.

1.- En primer lugar, un diario es algo privado, que generalmente solo lee uno mismo; la persona que lo escriba puede tener la relativa seguridad de que nadie más se va a enterar de lo que en el apunte. Esta libertad para expresar nuestros pensamientos sin ser juzgados, favorece la autoexploración y el autoconocimiento de uno mismo. Hacia los demás damos una imagen de lo que queremos que se sepa sobre nosotros, de lo que pensamos que va a ser mejor aceptado por las personas de nuestro entorno. No obstante, eso no siempre nos representa del todo. Por medio de un diario podemos, por tanto, sincerarnos de verdad, sin censuras.

2.- Muchas personas evitan a toda costa los conflictos, por lo que guardan muchos de sus pensamientos y opiniones hacia sí con el fin de no perturbar a las personas de su alrededor. En este caso el diario sería una herramienta de escape, una forma de desahogarnos evitando en conflicto, pero transfiriendo nuestro malestar interno a las hojas. De este modo, el diario sería un equivalente a quejarnos con otra persona sin el temor de que acabe creándonos problemas.

3.- Sirve como herramienta de reflexión. Muchas veces estamos tan obcecados con que nuestras opiniones son las verdaderas, que no cambiamos de parecer por mucho que otras personas traten de hacernos ver nuestro error. Quizá podría ayudar el hecho de pararse a pensar con calma a la hora de escribir, de modo que nosotros mismos demos con la verdad.

 

4.- Para aquellas personas que estén demasiado preocupadas, el cuaderno también sirve como una manera de aclarar la mente; en la escritura no todo es como lo pensamos, no podemos tenerlo todo a la vez. Al escribir suele seguirse un orden, bien cronológico y/o de relación de unas cosas con otras. De este modo, una persona podría relacionar sus pensamientos, ver cuáles son importantes de verdad, cuales influyen en otros, observar detalles que pudieran estar pasando por alto, etc.

5.- Ayuda a establecer unos hábitos regulares. Muchas personas se han echado atrás a la hora de empezar a escribir un diario porque no confiaban en su capacidad para mantener la costumbre durante un periodo más o menos largo de tiempo. Sin embargo, esto es precisamente lo que podría llegar a conseguirse: la gente empieza gran cantidad de actividades que no es capaz de terminar, o en las que no consigue establecer una rutina. Tal vez un diario, que puede escribirse en cualquier momento y desde cualquier lugar sea un buen primer paso para el establecimiento de unos hábitos. Si ni aun así no lo consigues, no te preocupes, nadie te obliga a hacerlo todos los días: simplemente acuérdate de él y escribe cuando te sientas cómodo.

6.- Para aquellas personas que quieran llevar un registro exhaustivo de su pasado, tal vez no sea suficiente confiar en la propia memoria. En el diario podrían escribir y consultar todo lo que les ha ocurrido (no obstante, si pretenden encontrarlo con facilidad sería recomendable llevar algún tipo de orden). De este modo, podrían consultar como actuaron en situaciones parecidas, ver sus reacciones, sus errores y tratar de no cometer el mismo fallo.

Si ninguna de estas razones te ha convencido, intenta a hacerlo por el simple placer de escribir, de cultivar tu escritura, o simplemente de rememorar los hechos graciosos que te hayan ocurrido durante el día.

 

¿Por qué no probar?